martes, 22 de septiembre de 2009
Era una silla blanca
de plástico
alrededor mío
chicos de la de Lima
en mandiles blancos
con poses abiertas
sin pseudo huachafadas
yo, la interrogada
el consultorio
un auditorio
el doctor, un guía
ellos, publico,
coloquio,
mediadores,
inquisidores,
hasta amigos
compartamos un pedacito de mi alma
compartiré un trocito de mi psique
trataré de ser lo más honesta que pueda
sin caer en clichés
sin morirme de la vergüenza
sin pensar en la sociedad ahí afuera
trataré de no pensar en etiquetas
sino en mí y en ustedes
en su aprendizaje
en su vida
en la mía
en qué podemos hacer por que A y Z se comprendan
y A y B también
Hablaré de mi familia
de mis amigos
de mis amores
de mis sinsabores
de mi felicidad
de la perspectiva que tengo de la vida
de aquellas crisis y aquellas derrotas
y aquellas salidas y aquellas victorias
de todo lo que creo, protejo, cuido como parte de mi mundo interno
y externo
Reiré con lo viejo y lo nuevo
Sonreiré de la empatía contagiosa
Tal vez, trataré un poco de alzar una fortaleza de ego
para que no se me escape
la cordura
voluntariosa
y la locura
sumisa
Loquearé a mi id, y a mi superergo
y mi yo, estara tranquilo, como siempre lo estuvo
No lloraré, ni lo pensaré siquiera
no bostezaré, ni lo bozquejaré
hablaré de sueños y metas
hablaré de lo que escribo y siento
hablaré de fuerza y aliento
En
una
silla
blanca
confesaré
mi
vida